Comportamiento Obsesivo



La base del comportamiento obsesivo se encuentra en que el cuerpo est谩 dominado por el pensamiento. De alguna manera te ves sometido, sin posibilidad de escapatoria, a un comportamiento dirigido por una sucesi贸n de pensamientos que sabes que te son perjudiciales. La fuerte presencia de estos pensamientos en la mente no deja espacio para contemplar otras opciones.

Con todo esto se crea un c铆rculo vicioso donde el cuerpo ha de someterse a un trabajo extenuante, comparable a un estado de esclavitud, para satisfacer a un cerebro que nunca tiene suficiente.

Lo curioso es que el paciente sabe que los actos que se ve obligado a realizar son perjudiciales, eso quiere decir que hay un yo consciente que no se identifica con los actos y que se reconoce sometido a ellos. En cambio, en el momento que aparece el pensamiento obsesivo, ese yo desaparece, con lo cual, el pensamiento acaba dominando la situaci贸n ya que el verdadero yo del sujeto, aquel que es capaz de reconocer la esclavitud de su cuerpo, no es capaz de reconocer la tiran铆a de su pensamiento por haberse identificado con 茅l.

Esta es la clave de la recuperaci贸n del equilibrio personal: despertar el yo consciente que no se identifica con los pensamientos, que sabemos que existe porque es el mismo que no se identifica con los actos que provoca, y que tiene que ser capaz de reconocer cuando el pensamiento pasa de normal a obsesivo y decir basta. “Estoy harta de que me lleves por donde no quiero ir, no voy”. Exactamente igual que ya eres capaz de decir: “Estoy harta de mi, de no sentirme realizada si no he hecho todo lo que mi mente me ordena”.

El error de este 煤ltimo pensamiento est谩 en el “mi” porque t煤 no eres tu mente. T煤 eres la que tu mente est谩 pisando y no deja expresarse.

Ni cuerpo ni pensamiento deben tener el control, ambos son tus instrumentos para llevar una vida plena y han de estar en un equilibrio din谩mico, no fijo, (el orden no est谩 en tener todas las cosas bien dispuestas, sino en la coherencia del tiempo y la forma en que uno se dedica a ello, y esto significa un desorden continuo en un rango aceptable). El cuerpo y la mente tienen la capacidad de adaptarse, un rango de opciones en las que pueden vivir, una plasticidad. La del cuerpo oscila entre la obesidad morbosa y Arnold Schwarzenegger, ambos permiten la vida, pero la calidad de la misma se encuentra en un sub-rango interior. Con la mente sucede lo mismo, se puede vivir al ritmo del flujo constante y caprichoso-obsesivo del pensamiento y sus miles de emociones asociadas o con un encefalograma casi plano en estado pre-vegetativo, ambas son formas de vida, pero la calidad de la misma est谩 en un determinado margen de ese amplio abanico de posibilidades.

Hay dos caminos para recuperar el equilibrio y los dos deben ser recorridos: Activar el cuerpo f铆sico y reducir el peso de los pensamientos en la mente.

Como hay un exceso de presencia de la mente, empezaremos aumentando la presencia f铆sica con unos sencillos ejercicios sincronizados con la respiraci贸n (acceso al entrenamiento) que ayudar谩n a mejorar la circulaci贸n y el estado general de los 贸rganos del cuerpo, adem谩s de a crear espacios cada vez m谩s amplios entre un pensamiento y el siguiente (es importante tener esto 煤ltimo en cuenta durante el entrenamiento). Y para reducir el peso de los pensamientos vamos a hacer otro sencillo ejercicio (pr谩cticas 1, 2 y 3) que no llevar谩 m谩s de un par de minutos, un par de veces al d铆a. Ambos han de ser incluidos en una rutina diaria que se deber谩 cumplir de manera religiosa si queremos hacer con ellos una nueva costumbre capaz de reducir el peso de la costumbre anterior, aunque la mente encuentre cientos de excusas para evitarlo. 




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