Mencio, la Psicología Moral y mi Suegra
1a. Parte
- • El origen de la moral
- • David Hume
- • Mencio
- • Fernando Savater
- • Benevolencia, delito y circunstancias
- • Paul Bloom
- • Compasión fría
- • Meditación Metta y burbuja de compasión
2a. Parte
- • Fin de la teoría y principio de la realidad, experimento práctico con monos capuchinos
- • Experimento práctico con los alumnos de la Universidad de Massachusetts
- • María Azucena
3a. Parte
- • El fin del universo
- • Mi suegra
- • El idiota del grupo
1a. Parte
El origen de la moral se encuentra en el sentimiento de preocupación por
los demás. Hay un hecho que resulta impepinable y es que los demás no nos
resultan indiferentes: si alguien llora o está deprimido contagia su
preocupación y si está alegre contagia su alegría. Este sentimiento se
convierte en moral cuando se universaliza y esta universalización se da
principalmente a través de la literatura, en occidente, y a través de la
meditación, en oriente.
David Hume (filósofo,
economista e historiador) sostiene que este sentimiento define al ser humano y
que quien no lo tiene no lo es. En base a la pregunta ¿qué virtudes te gustaría
que los demás reconociesen en ti? Hume elabora una larga lista y, tras analizar
los resultados, un catálogo de virtudes. De todas esas virtudes surge una que
está por encima de las demás: la benevolencia o sentido de humanidad. Su
presencia en el individuo actúa como complemento de la virtud a la que acompañe
(si uno es inteligente y además benévolo su buena voluntad tendrá mucha más
repercusión), aunque su sola presencia ya sería suficiente porque demuestra que
los demás no nos son indiferentes y esto para Hume es lo fundamental. El
principio de la moral.
Pero que sea fundamental no quiere decir que sea suficiente. Este principio
debe ser filtrado, modificado por la razón, con el fin de evitar que el afecto
que sentimos por los seres que nos son cercanos y la indiferencia ante quienes
nos son desconocidos desequilibren nuestro juicio moral. Uno a de alejarse de lo particular antes de
emitir un juicio moral y la imaginación y la lectura nos ayudan a alcanzar ese
punto de vista neutral libre de emociones.
“La moral es un lenguaje
universal que comienza con un sentimiento pero que debe ser sometido al
razonamiento”.
Mencio fue un destacado filósofo y
escritor de la escuela del Confucianismo cuyo maestro (unos 2000 años antes que
Hume) tras hacerse la misma pregunta concluyó que la virtud suprema es la
benevolencia y el sentido de la humanidad. Añade que esta virtud consiste en
dos cosas: aplicar la regla de que lo que no quieras para ti no lo hagas a los
demás y la fuerza de voluntad necesaria para llevarla a cabo.
“Si eres capaz de poner en práctica estas cinco cosas serás considerado benevolente. Cortesía, generosidad, sinceridad, diligencia y amabilidad. Si eres cortés no te insultarán, si eres generoso te ganarás a todos, si eres sincero los demás te darán su confianza, si eres diligente conseguirás muchas cosas y si eres amable tendrás lo que hace falta para dar encargos a las demás personas”...

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