El Cabal, Científico y Civilizado Capullo Universal
En un trabajo sobre el hinduismo, totalmente ajeno a esta
empresa, en el que intento definir el concepto de Purusha me encuentro señalando, al final del mismo, la urgente
necesidad que tiene la sociedad moderna de integrar este concepto entre sus más
básicos pilares para que desde allí dicte una línea moral inquebrantable que determine
la intención de sus actos… Pero Purusha
no pertenece al mundo físico; algo, altamente desconcertante para el hombre de
hoy. Y deducir por ello que pertenece al de las ideas, tampoco sería correcto;
ya que las ideas, aunque sutiles y sin densidad aparente, siguen siendo mundo
físico, lo cual ya no es solo desconcertante sino sospechoso.
Esta característica peculiar de Purusha, que el occidental civilizado solo es capaz de asociar con
el alma o con el espíritu limitándose a respetar la primera por educación y a
despreciar la segunda por provenir de una ignorancia “ya vencida”, es más que
suficiente para que no le preste la más mínima atención. Otra cosa sería que Purusha se pudiera embotellar o empaquetar,
—¡en higiénico polietileno, por supuesto!—; en ambos casos quedaría sujeta a un
estudio de mercado que de tener el suficiente atractivo para alguna influencia
o fortuna, determinaría un volumen de producción y convertiría a nuestra
desconcertante Purusha, por fin, en
realidad, científicamente demostrable y claramente visible, de la que tendríamos
incluso su versión de naranja o de limón, ¡ya saben!, para satisfacer el hipersensible
paladar del hombre cabal, científico y civilizado propulsor del capullo universal
que seremos cuando consigamos sustituir cada gota de agua marina por una bolita de plástico o acceder a nuestra inteligencia, en caso de que
haga falta, a través de una aplicación en el teléfono.



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