El Tao y la Mujer

 




Conferencia sobre


👉  MUJER Y MUNDO EN LA PERSPECTIVA TAOÍSTA


Por


👉  GERARDO LÓPEZ SASTRE


💎


Comentario


Hay algo en el título, que ya desde un principio no suena bien. Cuando se ha escuchado la conferencia, a pesar de lo interesante del tema, la coherencia de sus contenidos y la amabilidad que irradia el orador, sigue habiendo algo que no cuadra, exactamente igual que en el título.

La clave de la incoherencia es la siguiente:

  1.  La sociedad es machista. Desde tiempo inmemorial predominan en los gobiernos las virtudes consideradas propias del sexo masculino. Es por eso que la sociedad y el planeta se van al guano.
  2.   Para reconducir este desbarajuste hay que introducir en los gobiernos las virtudes propias del sexo femenino.
  3.    Conclusión: “Hay que empoderar a las mujeres”.

 Y digo yo:

Si nos referimos a las virtudes masculinas y femeninas desde un punto de vista taoísta hay que saber que no hay tal cosa, no hay masculino ni femenino ni negro ni blanco ni frio ni calor. Ni siquiera hay yin y yang, ya que estos son solo una manera de referirse al tipo de desequilibrio en el juego de los opuestos en los que el Tao acostumbra a manifestarse en los limitados ojos del humano.

Al yin le son dadas unas características, entre las cuales están la oscuridad, el frío, el almacenamiento, lo interno…, el sexo femenino y una serie de virtudes que se asocian con él, como la paciencia, la empatía, la dulzura y la bondad, pero es todo un puro simbolismo para poder referirse a una falta de equilibrio. Si algo es yin solo quiere decir que le falta yang y así poder echar mano de todos los sustantivos asociados al yang para contrarrestar el exceso si es que estamos tratando alguna enfermedad o desequilibrio físico. La noche es yin y el día yang, su equilibrio está en la continuidad. A estas alturas resulta casi patético tener que decir que en cada sexo reside su opuesto de forma inconsciente y que fluctúa en su intensidad durante la vida llegando incluso a dominar en ocasiones. Negar esto es como negar que un hombre pueda poseer las virtudes asociadas a su opuesto.

Así que cuando se concluye que “hay que empoderar a las mujeres” se está olvidando totalmente el Tao, atajando por el camino sencillo del poco esfuerzo mental al que acostumbra nuestra querida sociedad del bienestar y las grasas saturadas que provoca el aplauso del espíritu de la modernidad y permite pasar a otra cosa con el ego satisfecho por el gran trabajo realizado; cuando lo que hay que concluir es que en los canales que desembocan en los puestos de gobierno de las naciones se introduzcan las virtudes olvidadas, para que quien aspire a pertenecer a esta élite se encuentre en un estado de equilibrio saludable, sepa dónde está el norte y proceda con coherencia y sin desvíos en las labores propias de su cargo y, en esto, querido maestro, hay que insistir, y no pasar a otra cosa porque esta es la cosa, se estudia para ser, y el aprendizaje no termina hasta que no se hayan incorporado los contenidos en las rutinas de la vida. Pero una cosa es hablar del Tao, otra venderlo en forma de cursos y otra, muy diferente, vivir en él.








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