La realidad es así
“Cada día alucino más. Resulta que los opinadores y los
creadores de contenidos tienen más peso a la hora de definir las políticas
ambientales por su influencia en las masas que un profesional cualificado. Es
decir, alguien normalmente ajeno al sector, pero buen comunicador, aunque sin
la formación ni los conocimientos técnicos-científicos necesarios, puede llegar
a tener más influencia en la toma de decisiones relacionadas con las
estrategias ambientales y de conservación que un plantel de expertos (normalmente
gris y aburrido, pero bastante más realista y autorizado).
Luego no podremos quejarnos si hemos estado dando
palos de ciego, o si hemos otorgado más importancia a lo aparente que al fondo
porque recaudaba más likes. Aunque también desvela una carencia muy seria, y es
la incapacidad de la ciencia para comunicar de forma masiva. Una pena y un despropósito”.
Jon Domínguez del Valle,
Linkedin,
20/12/2022
Parece que la ciencia, por ser ciencia, lo es todo y por
lo tanto sus indicaciones deben ser seguidas como acto de fe, ¡qué digo de fe!,
como una reacción orgánica misma, biológica, como un acto reflejo lógico y
consecuente. Pero no es así.
Resulta increíble, dice Jon Domínguez del Valle, que
opinadores y creadores de contenidos tengan más peso a la hora de definir
políticas ambientales que profesionales de la ciencia o de la biología. Pero es
así.
La realidad se muestra como es y cuando no cuadra con lo
que esperamos de ella buscamos un objeto o un ser culpable con el que iniciar
un conflicto, en lugar de observar ese descuadre como un error en nuestra
interpretación de la realidad.
La ciencia deja fría el alma, y aunque el cerebro se
excite con ella al cuerpo no le dice nada, por eso sus resoluciones pasan medio
desapercibidas. En cambio, el buen comunicador, le habla al cuerpo, sabiendo
que de ese cuerpo calentado surgirá un pensamiento acorde, sin aristas, de fácil
fluir, que activa el alma, la sensación de unidad, la pertenecía al grupo... El
buen comunicador no tiene ni siquiera que decir nada, su presencia es
suficiente. La solución no está en mejorar la comunicación, sino en el dominio
de los asuntos del alma, por eso va todo como va.



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